Consolidando infraestructuras para sostener la paz
Este proyecto se ejecutó en dos etapas complementarias. La primera fase se enfocó en fortalecer las capacidades de lideresas comunitarias en el departamento de Quiché mediante un diplomado en derechos humanos
Donante
ONU Mujeres y Fondo para la Consolidación de la Paz
Duración
Dos fases
Presupuesto total:
US$. 144,825
Ubicación:
Guatemala y Quiché (Cotzal, Chajul, Nebaj)
Beneficiarios/as:
80 lideresas comunitarias (primera fase)
Servidores públicos y personal de COPADEH (segunda fase)
Este proyecto se ejecutó en dos etapas complementarias. La primera fase se enfocó en fortalecer las capacidades de lideresas comunitarias en el departamento de Quiché mediante un diplomado en derechos humanos, perspectiva de género, prevención y transformación de conflictos. El objetivo fue preparar a las mujeres para acompañar, prevenir y atender casos de violencia, así como para establecer redes intersectoriales municipales enfocadas en la prevención de la violencia contra mujeres y niñas.
El proceso incluyó el diseño e implementación de dos mallas curriculares: una para lideresas y organizaciones de mujeres, y otra dirigida a líderes masculinos, orientada a nuevas masculinidades. Los materiales se elaboraron de manera bilingüe (ixil y castellano), utilizando metodologías de educación popular y recursos audiovisuales culturalmente pertinentes. Las sesiones se impartieron en idioma ixil, garantizando accesibilidad y pertinencia cultural. Este proceso benefició a entre 25 y 30 lideresas por municipio y de 10 a 15 líderes hombres por comunidad.
La segunda fase del proyecto se centró en el fortalecimiento institucional de COPADEH a través del diseño de una malla curricular integral en derechos humanos, derechos de las mujeres, prevención de violencia y cultura de paz. Para ello, se realizó un encuentro pedagógico con diversas instituciones como PDH, MINEDUC, PNC, UPCV, CODISRA y ODHAG, con el fin de conocer sus metodologías de educación en derechos humanos. Este análisis permitió identificar brechas en la aplicación del enfoque de derechos humanos, fortalecer metodologías y crear un programa formativo progresivo organizado en 12 módulos.
La nueva malla curricular se diseñó para personal involucrado en procesos vinculados a reparación, memoria democrática y búsqueda de personas desaparecidas, contribuyendo a la no repetición y al fortalecimiento de capacidades estatales para atender violencias estructurales, incluidas la discriminación y la violencia de género. El impacto de esta fase radica en la generación de herramientas de formación institucional que tienen potencial de réplica nacional.






















